Lunes, Mayo 8, 2017

Empleo y automatización

Cada día vemos en las redes sociales videos con nuevos inventos que desafían lo conocido hasta el momento. En ellos aparecen desde taxis voladores automáticos en Dubai (https://www.youtube.com/watch?v=Kk0UyDffdbg) hasta bicicletas que no requieren el equilibrio del conductor (https://www.youtube.com/watch?v=4hXYuF2RtmM), pasando por robots en la construcción (https://www.youtube.com/watch?v=G_Pj2GI6-xc), software para la comprensión de textos (https://www.youtube.com/watch?v=bfNTwTQSRzk), realidad aumentada y mixta (https://www.youtube.com/watch?v=8eINWhVQqV0) o incluso trabajos tan manuales e intensos como la agricultura (https://www.youtube.com/watch?v=P45U1_emEhI).

El factor común es menos intervención humana y mayor automatización. Esto significa que cada vez más la mano de obra (tanto física como intelectualmente) del hombre es menos necesaria para la producción y se puede hacer muchísimo más en menos tiempo. Por supuesto, esto ha traído gran preocupación por la consecuente crisis del sistema económico basado en el trabajo, ya que las personas basamos nuestro sustento mayormente en el pago por las labores que cumplimos y tanto la educación como las infraestructuras, los proyectos, incluso las formas de pensar nuestras vidas y nuestro papel en el mundo tienen que ver con el trabajo que cada uno de nosotros hace. Como se dice popularmente: lo que hacemos –nuestro trabajo- nos define.

Esa identidad ha sido muy fuerte en nuestras estructuras de pensamiento. Estereotipamos a las personas a través del trabajo (la minería, la herrería, la conducción de camiones y la albañilería, por ejemplo, son vistos como trabajos exclusivamente masculinos, alrededor de ambientes rudos, esforzados y altamente exigentes, mientras que ser por ejemplo auxiliar de vuelo o el cuidado de niños son trabajos vistos como femeninos, con un componente de delicadeza). Pensamos, pues, el trabajo dentro de una caja económica, práctica y cultural.

Pero la automatización está cambiando los trabajos y, bajo lo que se está configurando en esos términos, la forma como nos vemos a partir del trabajo y, además, la viabilidad económica de las personas que trabajan y de sus familias, está en riesgo. Esta es una realidad. Pero esto no significa que las cosas tengan que quedarse así, pues si las personas no tienen ingresos y las empresas buscan rentabilidad a través de la automatización, la rentabilidad económica no es viable para la gente ni tampoco para las empresas, las cuales no tendrían quién comprara sus productos y servicios. ¿Qué solución se puede entonces plantear ante los inminentes aumentos del desempleo humano al crecer la automatización?

La solución debe pasar por la misma forma de ver las cosas que se puede apreciar en los videos sobre innovaciones que aparecen al inicio de este texto: pensar fuera de la caja, desafiar lo conocido –incluso a la física-. El trabajo humano va en camino a una evolución en la forma actual de ejercerlo y tiende a mediano y largo plazo (por ser conservadores) a morir paulatinamente y a renacer de otra forma. Ya no será necesario sembrar a mano, pero sí desarrollar mejores formas de producir alimentos; ya no será necesario conducir, pero sí hacer más valioso lo que hagamos al llegar a un destino; ya no será necesario escribir, pero sí ampliar y profundizar el significado de lo que producimos intelectualmente.

El trabajo que hagamos nos seguirá definiendo. Sin embargo el salto cualitativo de la forma de trabajar y del impacto de ese trabajo será inmenso. Tenemos, por supuesto, que la mayoría de las personas en nuestros países tenemos niveles de conocimiento muy básicos para aprovechar, bajo nuestra forma de pensar actual, las oportunidades de estos nuevos escenarios. Por eso debemos fomentar el aprendizaje, ese que llamamos “learnability” en ManpowerGroup, y convertir la crisis (recordemos que esta palabra en varios idiomas no significa tragedia, sino “cambio”) en oportunidades nuevas y más grandes.

Country Manager de ManpowerGroup Colombia